domingo, 6 de septiembre de 2015

Conclusiones

Cuando padeces depresión crónica, acuérdate de algo: TODOS SE VAN.
Nadie tiene la puta capacidad de entender que tu no estás para resolver problemas ajenos, que no eres la luz y el soporte que todos esperan de ti. Ya no eres nada.

TODOS SE VAN.


¡Hijos de puta!

sábado, 15 de agosto de 2015

Un día más.

Hoy volví a despertar vomitando sangre.

Han sido días negros, oscuros.
Hoy se va mi mejor amigo, mi confidente, el único que ha podido hacer frente a mis ataques de ansiedad. Y si, me siento terriblemente solo.

Los que padecemos ésto, estamos condenados a vivir solos. No hay quien pueda entender la soledad, el aislamiento. Yo me convierto en un animal, una bestia, y prefiero alejarme de todos para no lastimar a nadie. Hasta mis palabras son agresivas, busco lastimar, destruir. Y me voy.

Pero el aislamiento no es bien recibido, lo toman como indiferencia, frialdad. Y es justamente lo contrario; este puto exceso de empatía con el dolor del mundo me está matando.

Lo que precisamente quiero es NO SENTIR.

Quiero dormir largamente, quiero descansar, conocer la paz.

Déjenme morir un rato.

viernes, 14 de agosto de 2015

Recaída.

Lo sentía venir.

Una noche de insomnio augura un nuevo ataque de ansiedad.
Y nuevamente me siento vacío, violado, decepcionado.


Desahuciado.

¿Qué clase de vida es ésta, porqué debemos de llevarlo?

Hay días como hoy que siento que ya no viviré mucho tiempo más.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Lluvia...

Hoy llovió como tenía mucho tiempo que no llovía,
hoy estaba en casa, salí a ver el agua fluir, golpear,
caía salvajemente sobre el asfalto, sobre la gente.

Salí, dejé que me arañara las entrañas,
caía sobre mi rostro como aquéllas lágrimas
que aun no se soltar.

Me metí a bañar despacio,
con el sonido del agua azotando el techo,
disfruté cada segundo ahí,
mi nariz despertó con el aroma del jabón,
me sentí bien.

Me sentí limpio.

lunes, 22 de junio de 2015

Un pastel

Me compraste un pastel.
Lo tengo frente a mí,
me observa, lo observo.
Lo memorizo.

Líneas, formas,
el cartón que dice "felicidades"
inclusive memorizo
el oso que viene impreso.

Lo huelo, lo siento,
pero no lo puedo comer.
Es imposible.

Vino de ti,
si lo como; desaparecerá como mierda,
si no lo como, se echará a perder
y se irá como basura.

Maldita encrucijada,
¿porqué no estás aquí?

lunes, 8 de junio de 2015

No hay nada que hacer...

Empecé olvidando donde dejé las llaves,
siguió que no sabía usar mi propio celular,
lo que me asustó fue perderme en mi propia ciudad,
en calles que ya conozco,
en suelos que siempre he pisado.

Putos doctores,
con toda la frialdad que les da su bata
te matan a tiros de diagnósticos,
te escupen en la cara son sus estúpidas enfermedades,
con su maldito pronóstico
y sus libros.

Te conviertes en una estadística
y te atiborran de pastillas,
te vuelven un pinche zombie
en nombre de la ciencia.

No señor, yo no.

Si me he de ir de este puto mundo
será a plena conciencia de que me estoy yendo,
de que en mi último hálito
gritaré contra todo y contra todos
que viví mi puta vida,
como mejor creí,
como mejor pensé que estaba bien,
sin tratar de joder...

y luchando.

domingo, 19 de abril de 2015

-Sin embargo-

“Sin embargo” no es una palabra tan hija de puta como “pero”,
-sin embargo- carcome siempre mi interior.

Puedo decirte y mirándote a los ojos que se acabó,
Que no puedo esperar el día en que te decidas
A guardar esas palabras tan tuyas, como cucharas
Restregándose en mi piel mientras te comes mis entrañas.

Que no espero que vuelvas, que ya no dejo la puerta sin llave,
Que ya no guardo tu lado de la cama,  ni abrazo la almohada
Soñando que eres tú y tu cuerpo yaciendo a mi lado.

Que mis días no son eternos, que he podido conciliar el sueño,
Que ya no me he enfermado, que ya no tengo más ataques de pánico,
Que la esquizofrenia mermó y que estoy muy bien.

Sin embargo nada es cierto, y sólo sé

que te amo.